¿Sientes que las preocupaciones te van a sofocar?

¿Podré terminar la tarea hasta la fecha límite? ¿Por qué siempre me pasa esto? ¿Qué pensarán los demás si ...? Todos pueden hacerlo, y yo no. ¡Estoy a punto de volverme loco! Otra vez se me está acabando el tiempo! ¿Y si me pasa algo a mí o a mis queridos? Estos son temores comunes que nos paralizan y afectan significativamente la calidad de nuestras vidas. ¿Cómo actuar cuando nos pasa esto?

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Independientemente de lo que te estés dedicando a y de la edad que tengas, existe una alta probabilidad de que alguna vez te hayas sentido abrumado por tales preocupaciones. En esas situaciones probablemente incluso hayas experimentado una sensación de presión en el pecho, náusea, un ritmo cardíaco acelerado o te habrías sentido como si tuvieras una bola en tu garganta. Hoy en días vivimos un estilo de vida muy rápido y no tenemos suficiente tiempo para nosotros mismos y para la relajación. ¿Qué nos espera?

Si vivimos de manera agobiante y estresante día a día, el cerebro experimenta "cortocircuitos" y el cuerpo sonstantemente está en un estado alerto ante un riesgo esperado. Nuestro cuerpo no distingue entre peligro real o percibido, siempre reacciona de igual manera. Por lo tanto, estamos dando las vueltas en un círculo vicioso de preocupaciones.

Cuando estamos estresados por mucho tiempo, tenemos más miedo y estamos más preocupados

Para entender, por qué es dificil apagar el constante flujo de pensamientos negativos que te invade, necesitamos saber qué está sucediendo en el cuerpo. Cuando estamos constantemente, a base diaria, bajo estrés, el cerebro cambia a un pensamiento más "primitivo": las áreas del cerebro responsables de responder al peligro se vuelven más activas y las regiones del cerebro responsables del procesamiento racional de la información se desactivan.

Si bien esta respuesta al estrés una vez nos permitió sobrevivir, porque podíamos responder rápidamente al peligro (el pensamiento racional requiere más tiempo y energía), hoy es contraproducente (miedo excesivo y demasiada preocupación). También nos preocupa cuando no hay razón para hacerlo, estamos inquietos y de ninguna manera podemos relajarnos.

¿Qué puedes hacer, si a menudo sientes que las preocupaciones y los temores te van sofocando y no puedes relajarte en absoluto?

Es lógico que no puedas completamente cambiar tu vida de hoy a mañana, sin embargo, puedes intentar varios métodos para aliviar estos problemas:

  • Respira profundamente (Mientras descansas en la cama o estás sentado, concéntrate en inspirar profundamente, debes sentir el aumento de tu abdomen, contén el aire y espíralo. Repítelo 30 veces.).
  • Consume más ácidos grasos omega 3, probióticos (yogur, leche agria, kéfir) y vegetales
  • Tómate una pausa para caminar (puedes tomar de 10 a 15 minutos para caminar o montar en bici)
  • Tómate una ducha fría, canta, murmulla, ... (cantar al ducharse no es tan mala idea, ya que ambos estimulan los nervios que se ocupan de la tranquilización del cuerpo)
  • Elige un producto natural que demostradamente calma la mente y elimina los pensamientos negativos.

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